La infidelidad.

Hace algún tiempo que el tema me da vueltas en la cabeza.

Una vez alguien dijo, ella no me cagó por eso se que es buena mina. ( Así y todo el muchacho que pronunció la frase la dejó por otra durante los primeros tres meses de embarazo). El valor de la fidelidad es de acuerdo a lo que conviene, ella es buena mina porque nunca estuvo con otro y él es la peor basura del mundo. Pero cuidado, tal vez él haya pecado de sincero y ella supo ocultar cada uno de sus deslices. 

El hombre alude aburrimiento, no encontrar atención en la mujer, dejadez… muy pocos dicen que es calentura y deseo, prefieren las excusas, Oh! las mujeres decimos exactamente lo mismo, la única diferencia es que a nosotras se nos nota menos la piratería.

Pero que entendemos por infidelidad? Por qué creemos que nos tentamos con el deslíz y la aventura, que hay detrás de la monogamia que nos empuja a vivir una doble vida? Será que sentimos la obligación de tener una familia, o una pareja, aunque no sea lo que soñamos y después nos dedicamos a lamentarnos en silencio la elección? Será que naturalmente tenemos tendencia a buscar otras parejas, ocasionales o estables? Será que buscamos lo perfecto y eso tiene fecha de vencimiento? O será que hay tantos motivos como personas?

El termino Infidelidad habla de lo carnal, me hace ruido, me molesta, me suena a traición reducida al acto sexual, porque acá hablamos de eso, el sexo sigue manteniéndose en el podio de los tabúes.

Pero tenés al tipo que sonríe, que habla de laburo y su cabeza aniquilada por el estrés, que más que un rato de sexo desenfrenado pareciera querer llenarse de otra vida, de otras voces y relajarse. Tal vez no sabe cómo encarar, pero mientras tanto no deja de engañar a su mujer con alguien que lo escucha porque le gusta, sin obligación… Eso también estimula, motiva y resulta que es infidelidad, porque es secreto.

Lo que nos hiere es el secreto, la omisión o la mentira.

 

 

Ramita

Plenitud

Cuando te dejas llevar y disfrutas, en ese momento te das cuenta que entendiste todo.
Básico. El sexo oral es vital, no importa el tamaño, se la chupas como la última vez en la vida. Disfrutas verlo gozar, te mojas viéndolo gozar, no paras… Te tragas el semen y sabés que eso lo va a volver loco.
Eso a los 30 era imposible lo hacias casi por obligación, no a cualquiera. Pequeños preceptos, si era novio si, pero con alguien ocasional o la primera vez  jamás, simple misionero para no quedar como un gato.
Imposible admitir que la cola no es virgen, prometida entre amigas a cuando una se case y hasta ahí. Porque entre amigas fingimos, no nos gusta ser juzgadas porque en el fondo sentimos que hasta un 69 es de puta. Venimos de siglos de mandatos religiosos, sociales y familiares, y nuestras amigas también, hasta el hombre mas liberal si te acostas con él en la primera salida te considera fácil no libre.
Cuando llegas sola a los 40, o te separaste después de años de convivencia dejas que la vida sexual sea lo que tiene que ser, disfrute, goce, reconocimiento, si un hombre te juzga no te importa porque sabés que se ponen moralistas después de coger.
La histeria ahora está de su lado, te quieren en la cama pero no que tomes la iniciativa, pero si no accedes sos complicada.
Decidan que quieren y después
hablamos.
Ramita

El desamor

Y LA SINTESIS APARECE, HOY ALGUIEN ME CONTÓ QUE YA NO AMA COMO ANTES Y RECORDÉ ESTO. FRÍO.

casilejosdetodo

Que raro es sentir que dejas de querer a alguien, es muy típico hablar del otro, de cuando nos dejan, nos abandonan o ya no sentimos que nos quieran. Pero que pasa cuando no sentimos mas amor por alguien?

Es como un vacio, una sensación de hueco, de eco que retumba en el alma, no duele, es un latido que disminuye, imperceptible, aire que se va y no necesitamos.

No hay culpa, es LA NADA mas cruel.

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Just Breathe

 

Pareja moderna, padre presente en el cuidado de sus hijos, relación sólida. Ideal dirían muchos.

Pero la casa es agotadora, el trabajo es agotador, se acabaron los miércoles de fútbol y las cenas con amigos para desconectar, la familia materna está lejos, se siente algo solo.

La esposa está cansada, pero los niños no la agobian, es feliz (eso parece).

 

Él no, o sí, pero necesita aire.

No le alcanza Netflix, ir a correr, leer… Está atravesando un periodo de búsqueda, nada radical, tal vez sexo desenfrenado o una charla profunda con alguien que no sea su mujer ni una psicóloga.

 

 

Lo entendemos? Totalmente, quien no ha sentido la necesidad de respirar profundo y sentirse infinito?

Pero no todos tenemos la valentía de hacer algo, algunos prefieren dejarse pegado el agobio con cara de infelicidad, sin tomar medidas y convertirse en un ser sin espíritu.

 

La aventura, la adrenalina, la llama, son esos componentes que tal vez nunca vivió pero que sospecha necesitar.

Hay riesgo, pero tal vez eso le da valor y abre una aplicación de citas.

En la primer charla da señales, y responde que sí, es casado… tic, tac… segundos eternos para saber que piensa la interlocutora, sigue la charla, quedan en viajar juntos.

 

Debería temer? debería pensar que se va a encontrar con una mujer a la que no conoce y que podría ser una sociopáta? O que  se obsesiona y termina como Atracción Fatal…y chau aventura?

 

Se relaja, respira, llega el tren y sube en el primer vagón como habían acordado.

 

 

Ramita.

 

Como te das cuenta que te copaste con alguien.

Te ves en medio de la vereda buscando desesperadamente el celular en la cartera.

Lo encontrás.

No hay mensaje de él.

Le pones un sonido de notificación especial.

Una cuadra mas tarde te detenes en medio de la vereda buscando desesperadamente el celular.

Lo encontrás.

No hay mensaje de él.

Decidis llevar el celular en la mano… sigue sin llegar un mensaje.

Te das cuenta que estás patética. ♥

 

Ramita

Jugar de enganche.

 

La respuesta a ninguna pregunta concreta llegó una noche, cenando, urgando en el recuerdo de como se habían conocido. Ella detallista, recordaba que vestía él, que tomaba y su cara de aburrimiento mientras los amigos bailaban.

Le preguntó qué recordaba. No mucho, respondió él, estabas ahí, hablamos dos minutos y te besé.

El beso no demoró porque ella había decidido que no demore, ella había decidido bailar con él, se acercó para que él sintiera que la estaba conquistando. Él solo tuvo que sentirse seguro, ella lo hizo posible.

Algunos no dan un paso si no hay una clara señal de que lo lograran, si se enamoran se lo reprochan, otros solo quieren una noche de sexo y no son capaces de articular palabra para proponerlo, se sienten mejor jugando a las escondidas… no estamos pidiendo monogamia, exclusividad ni casamiento, pero la juegan de machos que se cogen muchas minas, temen entregar parte de su hombría o independencia, sin darse cuenta que no deciden nada, que la verdadera razón de su noche de placer fue una mujer tomando la decisión de estar con él.

No dominaremos el mundo, pero en cuestiones de cama, somos el enganche clásico, el que hace jugar y meter goles.

Ramita.

 

 

Lunes.

Suave e intenso, un blend justo para una noche fria en las calles y cálida adentro.

Mates, algo casual, relajado, ella dudaba si quedarse, pasara lo que pasara o irse en el último colectivo. Lunes, raro para trasnochar, pero martes feriado y eso la convencía de quedarse.

Se besaron. No era la primera vez, pero si con tanta soltura, no estaban en el cine ni en la calle. Un poco de vino para relajar mas y la suerte estaba echada.

La miraba desnuda, le empezó a acariciar el cuerpo despacito, con las yemas, la besaba. Ella dejaba que hiciera, que la disfrute, mientras lo miraba a los ojos. Se deseaban, pero se movían lento, con curiosidad.

Nunca se consideró mimosa, de esas mujeres que se apegan. Pero se encontró abrazada antes de dormir, acurrucada. Primero dudó, sin embargo era tan placentera la sensación que se quedó ahí, respirándolo.

 

 
Ramita.